palabras, palabras, palabras
Habíamos llegado al final. Todo lo que había sido amor, cariño y respeto se había transformado en odio, desprecio e insultos. No podía entender la manera en que las cosas habían terminado así, pero sabía con toda la seguridad que el río se había desbordado y los sentimientos y emociones que se encontraban cerca habían sido destruidos. El agua había arrasado con todo. Eran la angustia y el dolor los únicos elementos que habían quedado, hundiéndome una y otra vez hacía un profundo agujero que crecía en mi interior.
Las lágrimas corrían a través de mi rostro, pero no sentía que mi corazón se limpiara. Esto nos había hecho tan mal que nos comenzamos a destruirnos a nosotros mismos. Las palabras, los cuchillos más afilados que podíamos utilizar, me perforaban el corazón un momento tras otro.
Perdida, intenté controlar sentimientos que se habían escapado de mis manos. Sentimientos de amor y odio, de cariño y desprecio. Toda una bola que pesaba dentro de mí.
Me destrozaban sus palabras, sus acciones y sus sentimientos. Mi mente se había nublado de su persona. Me había enamorado de él solo para conseguir un corazón roto; y al final, lo único que quedaba era dolor.
Me odié y me desprecié a mi misma, pensando en lo estúpida que había sido y en como, yo sola, me había lastimado una vez más. Tomé la decisión de involucrarme sin considerar los riesgos, y tras todo ese tiempo, el cariño se había terminado de perder.
Y luego la distancia. Nuestro mayor obstáculo por superar y el que nos terminó separando. Se que ha sido ese maldito problema uno de los mayores causantes de la destrucción. Fueron las palabras las que nos destrozaron. Las palabras que nos unieron y nos distanciaron. Las palabras que nos hicieron amar y también odiar. Palabras cargadas de significado. Palabras que eran nuestro único vínculo, nuestra única unión y nuestra única manera de demostrar el amor.
No había acciones, no había abrazos, no había besos, no había amor más que con palabras. ¿Acaso es posible que esas maravillosas letras en conjunto puedan destruir algo tan hermoso como lo que habían construido? ¿Como pudimos llegar hasta acá? ¿Como pudo tanto amor convertirse en odio? ¿Como pudimos lastimarnos tanto cuando prometimos no hacerlo?
Sabíamos en lo que nos involucrábamos, y esto no es más que el fruto de nuestro propio cultivo. Nos metimos ciegamente en un amor cuando sabíamos que no era posible.
Estábamos heridos, tan profundamente, que no pudimos contenernos ante la idea de un poco de amor, y corrimos ciegamente sin considerar nada más. Y sin saber como, el amor se convirtió en odio. Alcanzamos a cruzar la delgada linea que lo separaba para terminar con corazones partidos y sentimientos destrozados. Y al final, solo pudimos ser víctimas del dolor que nuestras propias palabras construyeron. Perdidos en un océano de sentimientos, en un mar de palabras o en un río de amor, fue cuando encontramos nuestra destrucción.
Las lágrimas corrían a través de mi rostro, pero no sentía que mi corazón se limpiara. Esto nos había hecho tan mal que nos comenzamos a destruirnos a nosotros mismos. Las palabras, los cuchillos más afilados que podíamos utilizar, me perforaban el corazón un momento tras otro.
Perdida, intenté controlar sentimientos que se habían escapado de mis manos. Sentimientos de amor y odio, de cariño y desprecio. Toda una bola que pesaba dentro de mí.
Me destrozaban sus palabras, sus acciones y sus sentimientos. Mi mente se había nublado de su persona. Me había enamorado de él solo para conseguir un corazón roto; y al final, lo único que quedaba era dolor.
Me odié y me desprecié a mi misma, pensando en lo estúpida que había sido y en como, yo sola, me había lastimado una vez más. Tomé la decisión de involucrarme sin considerar los riesgos, y tras todo ese tiempo, el cariño se había terminado de perder.
Y luego la distancia. Nuestro mayor obstáculo por superar y el que nos terminó separando. Se que ha sido ese maldito problema uno de los mayores causantes de la destrucción. Fueron las palabras las que nos destrozaron. Las palabras que nos unieron y nos distanciaron. Las palabras que nos hicieron amar y también odiar. Palabras cargadas de significado. Palabras que eran nuestro único vínculo, nuestra única unión y nuestra única manera de demostrar el amor.
No había acciones, no había abrazos, no había besos, no había amor más que con palabras. ¿Acaso es posible que esas maravillosas letras en conjunto puedan destruir algo tan hermoso como lo que habían construido? ¿Como pudimos llegar hasta acá? ¿Como pudo tanto amor convertirse en odio? ¿Como pudimos lastimarnos tanto cuando prometimos no hacerlo?
Sabíamos en lo que nos involucrábamos, y esto no es más que el fruto de nuestro propio cultivo. Nos metimos ciegamente en un amor cuando sabíamos que no era posible.
Estábamos heridos, tan profundamente, que no pudimos contenernos ante la idea de un poco de amor, y corrimos ciegamente sin considerar nada más. Y sin saber como, el amor se convirtió en odio. Alcanzamos a cruzar la delgada linea que lo separaba para terminar con corazones partidos y sentimientos destrozados. Y al final, solo pudimos ser víctimas del dolor que nuestras propias palabras construyeron. Perdidos en un océano de sentimientos, en un mar de palabras o en un río de amor, fue cuando encontramos nuestra destrucción.
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